"Con todo respeto… cuando la cortesía se convierte en violencia"

15.03.2026

"Con todo respeto...…": cuando la cortesía se convierte en violencia

Cuando el respeto se usa como máscara para agredir

La violencia psicológica y verbal es la forma más frecuente de agresión reportada por las mujeres. Según diversos informes, representa el 51.9 % de los casos, superando a la violencia física (27.8 %) y a la violencia sexual (6.7 %).

Sin embargo, existe un problema adicional: el subregistro.
La violencia verbal es mucho más difícil de medir estadísticamente que la violencia física, porque muchas víctimas no la denuncian. Al no dejar marcas visibles, suele minimizarse o normalizarse.

Pero la realidad es otra.
Aunque no deje heridas físicas, la violencia verbal puede causar daños profundos en la salud emocional y psicológica de quienes la sufren.

En el Perú, las personas que enfrentan situaciones de violencia pueden acudir a los Centros Emergencia Mujer (CEM) o llamar a la Línea 100, servicios creados precisamente para atender y orientar estos casos.

La convivencia y los conflictos cotidianos

No existen estadísticas públicas desagregadas específicamente sobre "violencia verbal en condominios" a nivel nacional. Sin embargo, los informes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) muestran que la violencia psicológica y verbal ocurre con frecuencia en entornos familiares y residenciales.

En contextos urbanos de alta densidad, como Lima, los conflictos vecinales suelen originarse por situaciones aparentemente simples:

  • ruidos molestos
  • uso de áreas comunes
  • mascotas
  • incumplimiento de normas de convivencia

Cuando estos conflictos escalan, no es raro que se transformen en agresiones verbales entre vecinos.

El lenguaje como forma de poder

Diversos estudios de las ciencias sociales han resaltado la importancia del lenguaje en la vida cotidiana. El historiador inglés Peter Burke señaló que el lenguaje no es solo un medio de comunicación, sino también una práctica social que influye en la cultura y en la forma en que las personas interactúan.

Hablar no es solo transmitir información.
Hablar también es actuar.

Desde esta perspectiva, el lenguaje puede utilizarse para cooperar, persuadir o construir acuerdos, pero también para dominar, manipular o agredir.

El sociólogo Pierre Bourdieu planteó que las palabras poseen un poder simbólico: no existen expresiones completamente neutrales. Las palabras pueden producir efectos reales en las relaciones sociales, generando respeto, miedo, presión o humillación.

Por eso, el lenguaje también puede convertirse en una forma de violencia.

La violencia verbal disfrazada de cortesía

Existe una práctica particularmente dañina y, al mismo tiempo, sorprendentemente común: la agresión verbal que comienza con una aparente expresión de respeto.

Frases como:

"Con todo respeto…"

muchas veces preceden a insultos, descalificaciones o ataques personales.

Detrás de esa aparente cortesía se esconden comportamientos que buscan:

  • manipular
  • humillar
  • descalificar
  • intimidar

A menudo, estas agresiones se dirigen contra aspectos personales de la víctima: su edad, su situación económica, sus bienes o su posición social.

Es una forma de violencia que intenta mantener una apariencia de corrección mientras produce daño.

Una experiencia personal

Escribo estas líneas también desde una experiencia reciente.

Hace poco viví una situación difícil con inquilinos que utilizaron este tipo de estrategias: manipulación, provocación y agresión verbal disfrazada de respeto. Como ocurre en muchos casos, intentaron distorsionar los hechos, presentarse como víctimas y trasladar la responsabilidad a los demás.

Cuando uno enfrenta este tipo de situaciones, puede sentir frustración, impotencia o indignación. En mi caso, encontré una forma personal de procesarlo: convertir la experiencia en reflexión y aprendizaje.

Escribir sobre ello no es solo una forma de desahogo.
Es también una manera de transformar una experiencia negativa en algo que pueda servir a otros.

Documentar para protegerse

Quienes practican este tipo de agresión suelen apoyarse en una ventaja: la ausencia de pruebas. Las palabras se dicen, hieren y desaparecen.

Por eso decidí adoptar una medida simple pero efectiva.

En mi hogar instalé cámaras de seguridad que graban las 24 horas del día, con audio. El sistema me permite conservar y respaldar cualquier incidente que afecte la tranquilidad o la seguridad de mi familia.

No se trata de vigilar a los demás, sino de proteger lo que más valoramos: la paz y la seguridad de nuestros seres queridos.

Hoy la tecnología hace posible algo muy sencillo:
si alguien no tiene cámaras, incluso un teléfono celular puede servir para documentar una situación de agresión.

Quienes manipulan o agreden suelen confiar en que nadie podrá demostrar lo ocurrido. Cuando existen registros o testigos, esa ventaja desaparece.

Un mensaje para quienes atraviesan situaciones similares

Si estás viviendo una situación de agresión verbal constante, quiero decirte algo simple: no estás solo.

No te desanimes.
No normalices la violencia.

Documenta lo que ocurre.
Busca apoyo.
Y, cuando sea necesario, utiliza los mecanismos legales disponibles.

A veces la reacción inicial de quienes ejercen este tipo de violencia es intensificar la confrontación o intentar victimizarse. Con el tiempo, sin embargo, la verdad suele abrirse paso.

Reflexión final

La convivencia en sociedad exige respeto mutuo. Cuando el lenguaje se utiliza para humillar o intimidar, deja de ser un medio de comunicación y se convierte en una forma de violencia.

Las palabras pueden construir puentes…
o levantar muros.

Elegir cómo las usamos es también una forma de responsabilidad social.

Epílogo personal

Antes de cerrar esta reflexión quiero compartir unas líneas de una canción que, en momentos como estos, me invitan a detenerme y pensar. Son parte de la canción "Que no me pierda" de Diego Torres:

"Que no me pierda convencido
en el llanto del que miente
y que ya empeñó su destino."

Estas palabras me recuerdan algo importante: no debemos permitir que la mentira, la agresión o la manipulación nos hagan perder el rumbo.

Escribir, reflexionar y trabajar en aquello que ha sido parte de mi vida —la tecnología, los sistemas, los libros y las ideas— es mi forma de mantener ese rumbo. Es, de alguna manera, parte de mi naturaleza.

Si desean escuchar la canción completa, aquí pueden encontrarla:
https://www.youtube.com/watch?v=49BZ_35zrDQ

Gracias por tomarse el tiempo de leer esta reflexión.

Agradecimiento:

Gracias a vosotros que siempre me acompañan en estas meditaciones existenciales que a veces puede servir como un febril desahogo y provocarnos a esperanza lo que la poesía o la prosa nos regalan para poder soñar lo que algún día ¿Quién sabe? podamos hacer realidad, haciéndonos felices a nosotros como a los demás; Grazie Mille ¡

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